El rinconcito perfecto para el amor


sexoEl ambiente visual es un elemento importante en el acto amoroso. La riqueza de nuestra sensibilidad se expresará a través del decorado de la habitación. Hace que vibre en nosotros un sentido de la belleza, finura y originalidad de los objetos. Incluso en un pequeño departamento o casa, basta un poco de ingenio y fantasía en la decoración para crear un ambiente cálido y dar espacio a la intimidad. Los cojines, alfombras, muebles o tapetes bien limpios son piezas obligadas, junto con las luces del ambiente y la música al alcance de la mano.

Hay que poner atención en cómo entra la luz del sol por las mañanas. El cómo están colocadas las lámparas de modo que creen juegos de sombras, ambientes matizados y cálidos. Si hay plantas o flores dentro de la habitación o cerca de ella. Si se colocan flores de la estación para adornar y vestir mejor el espacio.

Te tienes que hacer alguans preguntas como: ¿Hay un rincón con cojines ya lfombras, o un sofá cómodo, propicios para los juegos amorosos?, Es la habitación personal un lugar de intimidad cálida y armónica? , ¿ es adecuada la cama, o está muy blanda o muy dura, no hacer ruidos molestos y permite lso jugueteos en varias direciones? ¿hay cortinas en las ventanas que permitan ir y venir totalmente desnudos sin preocuparse por los vecinos?

En una relación duradera, la cama pronto se convierte en una trampa. hay que saber evitar el amor que se convierte en costumbre y arrastar al compañero hacia sitios menos habituales; ello provoca un estado anímico más espontáneo y abre el camino para explorar nuevas posturas. Varias mujeres han afirmado que su lugar predilecto para hacer el amor, era al estar sentadas en el lavabo del cuarto de baño.

Esta postura, reiteran, les resultaba algo irresistible. El acto amoroso resulta extremadamente dulce en plena naturaleza. Se ha perdido gran parte de la relación del hombre con la naturaleza y los elementos naturales. Solemos tener miedo y nos crispamos ante la idea de que nos logren ver o sorprendan retozando en plena naturaleza, sobre todo en el caso de la mujer, ya que el hombre, por el contrario, tal idea le puede parecer muy excitante.

Pero es posible encontrar lugares desiertos bien protegidos y seguros. Una tienda frente al mar para pasar una noche de verano tapados con algunas mantas junto a una hoguera. Un claro en el bosque, un espacio con pasto, una terraza al claro de la luna a salvo de miradas indiscretas y estorbosas. El acto amoroso se convierte entonces en una celebración de las fuerzas de la naturaleza, en un regreso a las raíces de nuestro ser, una explosión en el éxtasis que nos permite participar en las energías profundas de la tierra.

Hacer el amor en el agua es una experiencia por mucho, sublime. El medio líquido cambia nuestra percepción del epso y nos desorienta en cuanto a las fronteras que separan el interior del exterior. También abre la posibilidad de una expansión de la conciencia.

La levedad del cuerpo hace que ciertas posturas al tener sexo sean más fáciles de llevar a cabo, las posturas de pie, por ejemplo, como la mujer rodeando con sus brazos el cuelllo del hombre y colocando sus pirnas alrededor de su cintura, el hombre, la toma de pie sosteniéndola perfectamente. Esto también permite que el amor se exprese con el juego y la risa.

Los entornos más apropiados son los que, al provocar el máximo de desorientación, promueven espontaneidad y curiosidad. Son los opuestos a la tendencia a protegerse, a taparse, a hacer el amor bajo las mantas: los que favorecen la apertura, el contacto visual directo con el cuerpo, el mar, las estrellas, la arena, los paisajes; los que dejan pasar todos los aromas y las brisas del ambiente, los sonidos de pájaros y animales en la noche.

Estrechar el lazo con la naturaleza que hay en nostros, mediante la fusión con los elementos naturales y la riqueza sensorial que éstos estimulan, significa redescubrir la profundidad y la magia que hay en el intercambio de energías femeninas y masculinas. Significa despertar el fantástico potencial latente de nuestro ser mediante la fusión con el otro y con la naturaleza.

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Un comentario

  1. muy cierto, el ambiente es muy esencial, hay que cuidar de cada detalle al maximo, recurrir a nuestro ingenio y mantener siempre en nuestra mente la imagen del ser amado, pensar en ella o el nos hace imaginar el como le gustarian las cosas, no tiene que ser algo ostentoso, pero al menos que se note que le hemos puesto empeño y mucho amor, de igual forma ella lo sabra apreciar.

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